Nuestra mente nos engaña

 

Helena Matute (2019). Nuestra mente nos engaña: sesgos y errores cognitivos que todos cometemos. Shackleton Books – [ISBN: 978-84-17822-39-2]

Hubo una edición previa de este libro que formó parte de la Colección de Neurociencia y Psicología, en el diario El País, en 2018. Quiero agradecer a todos los lectores su estupenda acogida, pues gracias a ellos se publica ahora, en 2019, esta edición para librerías, que es en realidad la primera edición que puede adquirirse de manera independiente en las librerías de todo el mundo, tanto online como offline:

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AUDIO –> No dejeis de escuchar esta Magnífica presentación del libro, realizada por @InkoMartin y @galderperez @GraffitiEITB (RADIO). A mí me ha encantado el formato. Muchísimas gracias, amigos :))

Podeis encontrar información adicional sobre el libro en:

Contenido:

¿Qué pensaría usted si le demostraran que no puede fiarse de sus sentidos, ya que mucho de lo que ve y lo que oye es una construcción de su mente? ¿Y si le dicen que buena parte de sus recuerdos son inventados y sus razonamientos el resultado de sus intereses más que de las leyes de la lógica? La mente humana es prodigiosa, pero está muy lejos de ser tan precisa y rigurosa como un ordenador: comete numerosos errores. Sin embargo, esas aparentes imperfecciones tienen su explicación, pues nos han servido para adaptarnos lo mejor posible al mundo en que nos ha tocado vivir.

Ahora bien, toda esa intuición y flexibilidad tiene un alto precio que a menudo pagamos en términos de errores, invenciones y engaños de nuestra propia mente. No hablamos de errores que cometemos de forma aleatoria, sino de aquellos en los que caemos todos de manera sistemática, como si estuviéramos programados (de hecho, lo estamos) para cometer ese mismo error. Es lo que solemos llamar «sesgos cognitivos».

Twitter: @HelenaMatute

Educar y legislar contra las pseudociencias

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Pseudociencias son todas aquellas prácticas y creencias que pretenden convencernos de que son científicas pero que no están basadas en la evidencia. Afectan a farmacéuticos y a psicólogos, a economistas y a maestros, a médicos y a políticos. Afectan también al alcalde que declara su ciudad libre de transgénicos, y al que la declara libre de wifi. Hay casos recientes. Muchos. Afecta también a padres que declaran a sus hijos libres de vacunas. Muchos, también, por desgracia. Niños que mueren aquí, en Occidente, de enfermedades que hace tiempo que habían desaparecido en nuestra sociedad “del conocimiento”. Sus padres son inteligentes y cultos, pero confían en la pseudociencia más que en el conocimiento científico <seguir leyendo en Letras Libres>.

¿Cuál es el problema con el diagnóstico precoz?

[Artículo publicado por Naia Pereda y Helena Matute en Naukas.com el 19 de noviembre 2015]

El concepto de diagnóstico precoz de las enfermedades, y en particular el del cáncer, tiene un atractivo casi irresistible para la mayoría de nosotros. Reconozcámoslo, a todos nos seduce la idea de tener la posibilidad de detectar un tumor en su fase inicial, porque creemos que así el tratamiento podrá abordarse más fácilmente, y su pronóstico será mejor. [Continúa leyendo en Naukas.com]

 

¿Debe el médico ayudarnos a comprender las probabilidades tras un resultado positivo?

[Artículo publicado en colaboración con Naia Pereda en Naukas.com el 19 octubre 2015]

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La mayoría de las personas somos un pequeño desastre interpretando probabilidades, lo que a menudo nos causa más de un disgusto. Y más de dos también. Pongamos un ejemplo que nos afecta a todos. Vamos al médico. Nos manda hacer unas pruebas. Resultado positivo. ¡Horror! Las alarmas se disparan en nuestra cabeza. Cada vez más fuerte. Pensamos inmediatamente que tenemos la enfermedad. Nos angustiamos. ¿Cuál es la probabilidad real de que tengamos la enfermedad? ¡Uy, es que yo soy de letras! Ya, ta. 

Ante un resultado positivo es necesario conocer también cuál es el porcentaje de falsos positivosen esa prueba, es decir, la probabilidad de que, aunque no tengamos la enfermedad, nos salga positivo de todas formas (p. ej., 9%). Y también la prevalencia, es decir, la probabilidad de que una persona tenga la enfermedad (p. ej., 1%). Y la probabilidad de dar positivo en la prueba si tenemos la enfermedad, es decir, la sensibilidad de la prueba (p. ej., 90%). Y sí. Luego deberíamos… [Continúa leyendo en Naukas.com]

 

Las drogas, el café, y el perro de Pavlov

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¿Te has preguntado alguna vez por qué las drogas causan tanto efecto al principio y sin embargo con el tiempo van dejando de hacer efecto? La heroína y la cocaína, sí, pero también el alcohol, la marihuana, la nicotina, la cafeína, incluso muchos medicamentos, producen un efecto de tolerancia que hace que cada vez necesitemos tomar una dosis mayor para que nos hagan efecto. ¿Recuerdas el mareo con la primera cerveza que tomaste, o el primer vino? ¿Qué ocurre para que luego con el tiempo te haga tan poco efecto y necesites aumentar la dosis? Sí, vale, nos acostumbramos, de acuerdo, eso es el efecto de tolerancia a las drogas, pero… ¿en qué consiste exactamente? <seguir leyendo en Cuaderno de Cultura Científica>