Educar y legislar contra las pseudociencias

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Pseudociencias son todas aquellas prácticas y creencias que pretenden convencernos de que son científicas pero que no están basadas en la evidencia. Afectan a farmacéuticos y a psicólogos, a economistas y a maestros, a médicos y a políticos. Afectan también al alcalde que declara su ciudad libre de transgénicos, y al que la declara libre de wifi. Hay casos recientes. Muchos. Afecta también a padres que declaran a sus hijos libres de vacunas. Muchos, también, por desgracia. Niños que mueren aquí, en Occidente, de enfermedades que hace tiempo que habían desaparecido en nuestra sociedad “del conocimiento”. Sus padres son inteligentes y cultos, pero confían en la pseudociencia más que en el conocimiento científico <seguir leyendo en Letras Libres>.

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Empresas que hacen experimentos psicológicos con los usuarios

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Hace un par de meses se publicó un famoso experimento en el que Facebook había manipulado las emociones de numerosos usuarios para poder investigar si las emociones se contagian (Kramer, Guillory, & Hancock, 2014)*.  Para ello, hacía que las publicaciones de amigos que podían ver estos usuarios cuando entraban en Facebook fueran sobre todo aquellas que tenían un contenido emocionalmente más positivo, o más negativo. Es decir, a unos usuarios les mostraba sobre todo contenido positivo, a otros negativo. La cuestión era averiguar si esto provocaba el que estos usuarios, expuestos sobre todo a contenidos emocionales de uno u otro signo, acababan de alguna manera contagiándose y publicando también ellos mismos comentarios y entradas de contenido emocionalmente positivo o negativo, en concordancia con los contenidos a los que hubieran sido expuestos. [leer más]

@HelenaMatute

Terapias alternativas en psicología y en medicina

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Imaginemos a un investigador científico (o alternativo, por el momento no importa esto) que dice haber descubierto un remedio efectivo contra la depresión. Puede ser una pastilla, unas hierbas muy naturales en formato de infusión, o una psicoterapia, cualquiera de ellas nos vale como ejemplo. Aplica su remedio a un grupo de voluntarios que han sido diagnosticados de depresión en el mes de enero. En septiembre, tras unos meses de tratamiento, observa una disminución significativa en los índices de depresión en su grupo de voluntarios.

Todos los voluntarios estarán convencidos de que el remedio ha funcionado (lo estaríamos también usted y yo, seguro, si nos encontráramos bien después de haber seguido como ellos el tratamiento) …/…  (seguir leyendo en Psicoteca)

@HelenaMatute

Investigar el comportamiento sexual del mosquito sí era interesante después de todo

mosquito8Los que nos dedicamos a la investigación básica escuchamos con demasiada frecuencia cosas como “los investigadores están tan fuera del mundo que lo mismo les da por ponerse a investigar la conducta sexual del mosquito”. A continuación risas, reunión finalizada, y ya todos tranquilos a comer, convencidos de haber tomado la decisión correcta al haber impedido que los investigadores malgasten los fondos que deberán aplicarse a “aquello que la sociedad desea y demanda”. Sigue leyendo

¿Mides a ojímetro las relaciones de causa-efecto?

Cada vez hay más investigaciones que demuestran que no podemos fiarnos de nuestras percepciones, nuestros recuerdos, nuestras sensaciones. Todo aquello que por el mero hecho de haberlo experimentado nos parece evidente, está, sin embargo, sujeto a nuestra propia interpretación y por lo tanto sujeto a error. Las conversaciones que siguen ilustran este punto:

– ¿Por qué decías que van bien esas pastillas?
– Porque ayer me dolía mucho la cabeza, tomé la pastilla que me recetó mi vecino, y hoy me encuentro mucho mejor.
– ¿Y no podría ser porque has dormido más o porque el clima ha mejorado?
– Sí, puede ser, pero yo creo que se debe a la pastilla.
– ¿Y por qué?
– No sé, me funciona…  y además … (seguir leyendo en Psicoteca)

@HelenaMatute

Resumen de nuestros experimentos sobre ilusiones causales y sobre cómo reducir el impacto de la pseudociencia

Pulseras milagrosas, medicamentos alternativos que la gente cree que funcionan pero que son un auténtico timo, cada vez se venden más remedios que sin ninguna base científica y con total impunidad se están introduciendo en nuestra sociedad. ¿Por qué parece que funcionan?

Desde hace ya muchos años se han realizado en laboratorios psicológicos de todo el mundo numerosos experimentos sobre cómo las personas percibimos las relaciones causa-efecto, y también sobre supersticiones e ilusiones causales … (continúa leyendo en Psicoteca…)

@HelenaMatute

 

Superstición y método científico

Podríamos considerar la superstición como un error de nuestro cerebro y de nuestros mecanismos de aprendizaje, pero curiosamente, es, al mismo tiempo, fruto de esa gran flexibilidad y rapidez con que funciona el cerebro humano, que es lo que nos ha permitido sobrevivir como especie y adaptarnos a un medio que está continuamente cambiando. Los mecanismos de aprendizaje funcionan habitualmente a las mil maravillas. Lo único que ocurre es que a veces producen supersticiones.

A lo largo de la evolución humana las supersticiones no han solido ser letales, en general, y no han solido colocar al individuo supersticioso en posición de desventaja en cuanto a la propia supervivencia. Pensemos, por ejemplo, en la medicina, que puede ser uno de los casos más claros. Téngase en cuenta que no ha estado tan avanzada como ahora hasta fechas muy recientes. Hasta hace muy poco tiempo en la historia de la humanidad probablemente no fue una gran desventaja pensar que para curar una enfermedad había que cantar a la luna llena; de hecho, mayor desventaja tenían los que, en ausencia de creencias supersticiosas, se aventuraban a decir cosas como que la tierra giraba alrededor del sol o que la lluvia no la producía el hechicero. Quizá incluso haya existido, a lo largo de la historia, una cierta ventaja evolutiva para aquellos individuos que tenían una mayor tendencia a la superstición.  Quizá por eso se ha mantenido hasta ahora la superstición, pero eso no significa que sea buena ahora y debamos perpetuarla.  Sigue leyendo