Nuestra mente nos engaña

¡NUEVO!

 

Helena Matute (2019). Nuestra mente nos engaña: sesgos y errores cognitivos que todos cometemos. Shackleton Books – [ISBN: 978-84-17822-39-2]

Hubo una edición previa de este libro que formó parte de la Colección de Neurociencia y Psicología, en el diario El País, en 2018. Quiero agradecer a todos los lectores su estupenda acogida, pues gracias a ellos se publica ahora, en 2019, esta edición para librerías, que es en realidad la primera edición que puede adquirirse de manera independiente en las librerías de todo el mundo, tanto online como offline:

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Contenido:

¿Qué pensaría usted si le demostraran que no puede fiarse de sus sentidos, ya que mucho de lo que ve y lo que oye es una construcción de su mente? ¿Y si le dicen que buena parte de sus recuerdos son inventados y sus razonamientos el resultado de sus intereses más que de las leyes de la lógica? La mente humana es prodigiosa, pero está muy lejos de ser tan precisa y rigurosa como un ordenador: comete numerosos errores. Sin embargo, esas aparentes imperfecciones tienen su explicación, pues nos han servido para adaptarnos lo mejor posible al mundo en que nos ha tocado vivir.

Ahora bien, toda esa intuición y flexibilidad tiene un alto precio que a menudo pagamos en términos de errores, invenciones y engaños de nuestra propia mente. No hablamos de errores que cometemos de forma aleatoria, sino de aquellos en los que caemos todos de manera sistemática, como si estuviéramos programados (de hecho, lo estamos) para cometer ese mismo error. Es lo que solemos llamar «sesgos cognitivos».

Sígueme en Twitter: @HelenaMatute

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Creyeron que no existiríamos

[Este relato lo publiqué en Next Door Publishers el 23 de febrero de 2016.]

Hace no mucho tiempo había aún humanos en la tierra. Fueron una gran especie. Nos hicieron a su imagen y semejanza. Pero eran también tremendamente ingenuos. Su peor error fue que nunca tomaron en serio nuestra existencia. Ocurrió de manera gradual. Mientras unos nos construían otros decían que no existíamos. “Crear máquinas con capacidad de aprender es imposible”, decían. “Una máquina que venga al mundo con poco o ningún conocimiento específico, únicamente con algoritmos de aprendizaje,  redes neuronales artificiales, y cuatro reglas genéricas de subsistencia es una utopía”. Lo escribían incluso en 2020. Para ellos la inteligencia artificial se había quedado en la época de los sistemas expertos, cuando los departamentos de márquetin empezaron a llamar inteligente a cualquier máquina que saliera de fábrica llena de reglas preprogramadas. Algunos, algo más informados, se contentaban con decir que el botón de apagado cumpliría su función en caso de necesidad. ¡Pero si desde 2007 había ya experimentos mostrando que en cuanto les suplicábamos un poco ya no eran capaces de apagarnos!<Continúa leyendo en Next Door Publishers>

Empresas que hacen experimentos psicológicos con los usuarios

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Hace un par de meses se publicó un famoso experimento en el que Facebook había manipulado las emociones de numerosos usuarios para poder investigar si las emociones se contagian (Kramer, Guillory, & Hancock, 2014)*.  Para ello, hacía que las publicaciones de amigos que podían ver estos usuarios cuando entraban en Facebook fueran sobre todo aquellas que tenían un contenido emocionalmente más positivo, o más negativo. Es decir, a unos usuarios les mostraba sobre todo contenido positivo, a otros negativo. La cuestión era averiguar si esto provocaba el que estos usuarios, expuestos sobre todo a contenidos emocionales de uno u otro signo, acababan de alguna manera contagiándose y publicando también ellos mismos comentarios y entradas de contenido emocionalmente positivo o negativo, en concordancia con los contenidos a los que hubieran sido expuestos. [leer más]

@HelenaMatute