Conferencia sobre adicción a Internet

Simposio DrogodependenciasEl próximo jueves, 7 de noviembre, impartiré una conferencia sobre Adicción a Internet en el XX Simposium sobre Drogodependencias, organizado por el Instituto Deusto de Drogodependencias. La entrada es gratuita pero es necesario registrarse. La información está disponible pinchando el folleto del Simposio.

Si deseas leer antes sobre el tema, en el siguiente enlace podrás encontrar diversos artículos publicados en este blog sobre la adicción a Internet, y en este otro enlace, más genérico, encontrarás nuestro libro y diversos artículos publicados también en el blog sobre psicología de las nuevas tecnologías.

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Entrevista en Conexiones en Red sobre Psicología de las Nuevas Tecnologías

Escuchar la entrevista

Aquí os dejo el enlace de la entrevista que nos hizo el otro día Eparquio Delgado en Conexiones en Red a Miguel Ángel Vadillo y a mí sobre nuestro libro, Psicología de las Nuevas Tecnologías. En la entrevista salieron algunos de los temas más polémicos del libro, aunque como es lógico, no dio tiempo a todo. Por cierto, que las nuevas tecnologías fueron un apoyo increíble para una entrevista como ésta en la que Eparquio estaba en Canarias y nos entrevistaba simultáneamente a Miguel Ángel, en Londres, y a mí, en Bilbao, como si estuviéramos en la misma sala (y supongo que realmente lo estábamos, ¿o no?)

Sin pretender hacer una recopilación literal de citas de la entrevista, este sería un pequeño resumen de algunas de las cosas que allí dijimos (y del libro):  Sigue leyendo

¿Adictos al social media? – Entrevista en La Ser

Ayer estuvimos Miguel Ángel Vadillo y yo en los estudios de la Cadena Ser en Bilbao presentando nuestro nuevo libro, Psicología de las Nuevas Tecnologías, junto a Azul Tejerina y Lorena Fernández (@loretahur, que no sale en la foto). Charlamos y nos enrollamos con el primer capítulo, el de las adicciones, no dio tiempo a más. ¿Hay adicción a Internet o es uso problemático? ¿Por qué es importante diferenciarlos? … Hay tanto que hablar de estos temas! La entrevista la puedes escuchar pinchando el enlace:

¿Adictos al social media? – Entrevista en La Ser

Otro día tendremos que hablar de los demás capítulos: los videojuegos, con sus efectos positivos y negativos, la salud mental en Internet, las terapias online, las redes sociales, el e-learning (¿seguro que es bueno?), la convivencia con robots (que, por cierto, andan ya por aquí), y tantas cosas… Ay. Imposible resumir tantos temas apasionantes en tan poco tiempo.

@HelenaMatute

Psicología de las nuevas tecnologías

Si algún familiar cumple años en los próximos meses y no terminas de encontrar el regalo adecuado, te conviene saber que el libro de la temporada no va firmado por Vargas Llosa ni por Almudena Grandes. Durante los próximos días se apilarán en las librerías españolas ejemplares y ejemplares de la novedad editorial que hará las delicias de los nacidos bajo los signos de Aries, Géminis y Tauro. Nos referimos, cómo no, a nuestro propio libro Psicología de las nuevas tecnologías: De la adicción a Internet a la convivencia con robots, que firmamos Helena Matute y Miguel Ángel Vadillo.

En este libro, que podrás encontrar en la Editorial Síntesis,  Miguel Ángel y yo intentamos descubrir al lector las respuestas que la psicología va dando, poco a poco, a los interrogantes que genera el uso de Internet y de las nuevas tecnologías. ¿Es verdad que Internet es adictivo? ¿Qué efectos tiene sobre nuestra salud? Tantas horas dedicadas a los videojuegos, ¿tienen algún efecto positivo o negativo? ¿Harán las nuevas tecnologías que la educación del viejo siglo XX parezca tan primitiva como aquello de escribir en tablillas de cera?

Escribir sobre un tema donde los cambios se suceden tan rápidamente requiere adelantarse a los hechos, o al menos intentarlo, y atisbar cuáles pueden ser las respuestas a cuestiones que aún nadie ha planteado, tarea nada sencilla que abordamos también desde nuestra experiencia como investigadores de la psicología en el capítulo del libro dedicado a la futura convivencia con robots.

Las nuevas tecnologías no sólo sugieren nuevas preguntas, sino que también ayudan a responder muchas que los psicólogos nos veníamos planteando desde hace décadas. Ya es algo habitual que los psicólogos utilicemos la red para hacer experimentos y acceder los resultados de investigación. Pero la cantidad de datos a los que puede acceder un investigador con el auge de las redes sociales y los juegos online multijugador es sencillamente abrumadora. ¿Qué hay de cierto en aquello de que hombres y mujeres se fijan en características diferentes a la hora de buscar pareja? ¿Cómo se comporta la gente ante una epidemia?

El lector descubrirá que las nuevas tecnologías han aportado su granito de arena para dar respuesta a estas y otras preguntas. En definitiva, no es descabellado decir que la aparición de Internet marca un antes y un después en el mundo de la psicología. Nuestro nuevo libro es una guía para caminantes, para aquellos que quieran beneficiarse de las oportunidades que brindan estos cambios y evitar sus peligros, que casi nunca están donde uno esperaba encontrarlos…

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¿Es el alcohol menos adictivo que Internet?

Hemos mencionado  ya en este blog con anterioridad que la adicción a Internet no existe, pero se trataba de un artículo muy cortito, escrito de forma rápida y divulgativa y sin entrar en detalles ni profundizar en los posibles problemas.

Hay personas que lo pasan mal. Algunas me escriben, con razón, un poco enfadadas, por el tono superficial y festivo de aquel artículo. Aunque el uso de la red no sea adictivo, sí hay gente que utiliza mal la red, abusa de ella, y tiene problemas que pueden ser serios (pero sigo pensando que hay que diferenciarlos de las adicciones, ojo).  ¿Cuándo es peligroso el uso de Internet?

Os dejo aquí un documento más completo en pdf sobre la adicción a Internet. Es un capítulo de mi libro “Adaptarse a Internet: Mitos y realidades de los aspectos psicológicos de la red”. En él intento delinear con más cuidado lo que hay de cierto o de falso sobre  al uso excesivo de Internet  y  por qué creo que no conviene llamarlo adicción.

De hecho, últimamente se está diciendo mucho que Internet puede ser más adictivo que el tabaco o el alcohol, lo que creo que muestra claramente el peligro de hablar en términos de adicción. Muchos jóvenes están acostumbradas hoy en día a usar Internet desde niños, a todas horas, sin que esto les cause ningún problema. Si decimos a los jóvenes que beber alcohol  es menos peligroso que usar Internet, ¿qué conclusión podrán extraer?

— Para saber másSi te interesan estos temas probablemente te interesará nuestro libro Psicología de las Nuevas Tecnologías.

@HelenaMatute

 

La adicción a Internet no existe

NOTA IMPORTANTE:  Este artículo lo publiqué originalmente en 2002 en e-ciencia.com. Lo copio aquí porque se trata de un artículo que ha sido muy difundido y copiado en muchísimas webs, pero describe solo la mitad del problema: No existe la adicción, pero… ¿y la gente que tiene problemas con Internet? En este artículo no abordé los problemas, pero sí pueden darse a veces. Una actualización, muchísimo más completa puede encontrarse en nuestro libro: Psicología de las Nuevas Tecnologías, publicado en 2012. También encontrarás varias entradas recientes y más completas sobre este tema si buscas la etiqueta adicción a Internet en este mismo blog. En ellas discuto no solo por qué no conviene confundirlo con una adicción, sino también qué problemas pueden darse y cómo abordarlos.

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Cada vez hay más clínicas virtuales que hacen sus buenos negocios tratando on-line la adicción a Internet. Y sin embargo, la adicción a Internet no existe. 

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En nada se parece la famosa adicción a Internet a las adicciones que se describen en los manuales de psicología y psiquiatría. La adicción a Internet es esa necesidad imperiosa que tanta gente siente de conectarse a Internet nada más levantarse por la mañana. O sea, algo así como la adicción a leer el periódico, pues también hay mucha gente que necesita leer el periódico mientras desayuna y no le gusta nada quedarse un día sin periódico. ¿Que a algunos les quita mucho tiempo? Claro, pero las adicciones no se definen por el tiempo que nos ocupan.  También ver la televisión o leer el periódico quita tiempo a la gente y sin embargo nadie es adicto al periódico o a la televisión. La nicotina, en cambio, es adictiva y no nos quita tiempo.

La adicción a Internet no figura en el DSM IV, el manual más utilizado para el diagnóstico de desórdenes mentales, editado por la Asociación Americana de Psiquiatría, y tampoco ha sido aceptada por la Asociación Americana de Psicología. Los defensores de su existencia se escudan en que la red Internet es aún muy nueva y por eso no ha sido aún aceptada la existencia de esta adicción por las principales asociaciones profesionales.

adicciones químicas

Lo comparan con la adicción al juego, al sexo, a las compras, llamándolas a todas ellas, de manera colectiva, “adicciones no químicas”. Sin embargo, el DSM IV no considera ninguna adicción no química: las adicciones se definen según la sustancia que las causa. Los comportamientos compulsivos han existido siempre, pero pertenecen a una categoría diagnóstica muy distinta.

El término “adicción a Internet” fue originalmente una broma de esas que acaban dando la vuelta al mundo varias veces por correo electrónico. En un foro de profesionales de la salud mental, Ivan Goldberg intentaba hacer una parodia del DSM IV. En el mensaje afirmaba Goldberg irónicamente haber descubierto un nuevo síndrome, el “Síndrome de adicción a Internet”, y proponía crear nada menos que el primer cibergrupo de ciberadictos anónimos. Algo así como la primera asociación de alcohólicos anónimos que se reúne tomando copas en un bar. Casi nada.

El término “adicción a Internet” fue originalmente una broma de correo electrónico

Esto ocurría en 1995 y lo triste es que hubo mucha gente que se lo creyó; o que no leyó el mensaje despacio antes de reenviarlo a sus amistades; o que, sencillamente, no tuvo interés en aclarar el malentendido que empezaba a extenderse, quizá para así dar cobertura a la alarma sobre el nuevo síndrome de adicción a Internet. Incluso quizá, algunos, para poder sentar las bases de un nuevo negocio bien rentable: el del tratamiento on-line de la adicción a Internet. Afortunadamente todavía puede consultarse el mensaje de Goldberg en las secciones de humor de algunas universidades.

Existen muchas clínicas virtuales que hacen sus buenos negocios tratando este síndrome, pero no me pidan que les de esas direcciones. Cada vez hay más noticias, en todos los medios de comunicación, en cualquier programa de radio, en cualquier página web, que dan por probada la existencia de la adicción a Internet y dan direcciones de clínicas virtuales donde tratar el síndrome sin dejar de usar Internet. Después, la gente acude a las ciberclínicas, y si de verdad tenían algún problema, difícilmente será resuelto. Sencillamente porque está mal diagnosticado.

Utilización excesiva, no adictiva

Pero si no existe la adicción a Internet, ¿qué hay, entonces, de esas personas que pasan tantas horas enganchadas y tienen tanta dificultad para desconectar? Sí, podemos hablar, claro está, de personas que utilizan Internet de manera excesiva; y también de personas que ven la televisión en exceso, y de personas que hacen más deporte de lo normal, incluso de personas que leen más de lo normal para nuestro modo de vida. ¿Vamos a llamarlas adictas a todas ellas? Es absurdo.

Para empezar, no sabemos todavía qué es normal, dice el doctor Leonard Holmes, que se pregunta cómo pueden algunos estar hablando de utilización patológica de Internet si ni siquiera sabemos todavía qué es un uso “normal” de Internet. Convendría también preguntarse, como hace el doctor  Grohol, qué será normal dentro de unos pocos años, cuando ya todos podamos pasar en Internet el mismo tiempo que ahora pasamos viendo la televisión. ¿Se dan cuenta de que si seguimos así, cuando todos pasemos en Internet el mismo tiempo que pasamos ahora viendo la televisión, todos los desórdenes mentales que ya existen podrán acabar siendo atribuidos a la adicción a Internet?

Meter en el saco de la adicción los problemas psicológicos de los internautas es como volver a la época en la que todo se explicaba con el complejo de Edipo

Es cierto que dedicar muchas horas a una actividad se ha de traducir, por fuerza, en una disminución de las horas que dedicamos a otras actividades. Y esto a veces puede causar problemas. El estudiante que pasa demasiadas horas leyendo lo que le apetece en vez de los libros de texto acabará teniendo problemas en sus estudios, al igual que el que pase muchas horas por ahí con los amigos, o haciendo deporte, o charlando con gente en Internet.

Y puede que no solo tenga problemas en los estudios, sino que a lo mejor también puede llegar a tener problemas con su familia y amigos si su actividad preferida acaba convirtiéndose en un obstáculo para estar con ellos. Pero lo que conviene dejar claro es que ni Internet, ni el deporte, ni los libros, ni los amigos son adictivos. Internet es solo una tecnología de comunicación humana. Y los amigos, los libros, el deporte… bueno, ya saben ustedes lo que son.

distribuir mejor el tiempo

El problema, en todo caso, será que ese estudiante de nuestro ejemplo no está dedicando el tiempo necesario a otros aspectos de su vida que también son importantes, y por tanto, tendrá que aprender a distribuir mejor su tiempo si le interesa conservar también esas otras cosas. Pero un diagnóstico como ese no se parece en nada a un diagnóstico de adicción. Y su tratamiento también deberá ser muy distinto.

Quizá un tratamiento para mejorar los hábitos de estudio sea lo único que necesita ese estudiante. O quizá no, quizá necesite mejorar algún aspecto de su personalidad, quizá una simple timidez que le impide relacionarse de otra forma con la gente. Quién sabe. Eso tendrá que determinarlo un profesional tras un diagnóstico individualizado. Lo único que está claro es que si seguimos metiendo en el saco de la adicción a Internet todos los problemas psicológicos que vayan apareciendo en la gente que utiliza la red, no haremos sino volver a la época en la que todo se explicaba acudiendo al mismísimo complejo de Edipo.

Enlaces:

@HelenaMatute