“La gente debe saber que la ciencia no da certezas, pero es lo único a lo que agarrarnos”

NOTA: Esta entrevista que me hizo José Luis Zafra se publicó en Agencia Sinc el 3 de Octubre de 2020: https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/La-gente-debe-saber-que-la-ciencia-no-da-certezas-pero-es-lo-unico-a-lo-que-agarrarnos. Reproduzco aquí los primeros párrafos.

Para combatir desinformaciones, es mejor prevenir y formar al público que forzar un cambio de opinión. Matute, que investiga sesgos, asociaciones mentales e ilusiones causales, considera que la equidistancia de algunos medios y la politización son los grandes problemas de las noticias falsas en la pandemia.

La desinformación no es una broma: plantea un problema de desconfianza y percepción del público que, si no está preparado, tendrá dificultades para distinguir qué información es veraz y cuál es falsa.

Existen muchas herramientas para combatir este problema, como verificar los datos, comprobar la fuente original de la información y conocer su intencionalidad, distinguir los argumentos y falacias que construyen los discursos… Pero el recurso más óptimo, según Helena Matute, en términos de coste, esfuerzo, tiempo requerido y máxima eficacia, es la prevención: una especie de vacuna que forme ciudadanos a prueba de noticias falsas gracias a la ayuda del pensamiento crítico y del método científico.

Matute es catedrática de Psicología Experimental en la Universidad de Deusto (Bilbao) y directora del Laboratorio de Psicología Experimental. Su grupo de trabajo investiga sobre sesgos cognitivos, ilusiones causales, pseudociencias, supersticiones y psicología de las nuevas tecnologías. Sus publicaciones recientes tratan de bulos relacionados con búsquedas en internet sobre salud, interpretaciones subjetivas sobre síntomas, creencias de tratamientos ineficacies y sesgos de causalidad.

¿Cómo es capaz una persona o grupo de creer algo que no tenga una base sólida o sea directamente mentira?

Eso es muy fácil: la mayoría podemos caer en ese tipo de problemas. ¿De qué depende o qué ayuda a minimizarlo? Lo que hace falta es tener una buena base, y no necesariamente científica. Tenemos que saber bien cómo funciona el método científico, cómo nos ayuda a distinguir qué funciona y qué no. Esto es algo que mucha gente no sabe y que sería muy fácil de enseñar en las escuelas: dar a conocer cómo funciona el método científico, que hagan experimentos en clase, plantear grupos de control… ¿De qué nos podemos fiar? ¿Qué tipo de preguntas podemos hacer? Cuando alguien nos da un resultado, ¿cómo podemos desmontar el experimento que ha hecho? Es necesaria mucha formación en pensamiento científico y crítico. <Seguir leyendo en Agencia SINC>