¡Sal rápido, corre! (El problema de la señalización en puertas de cristal)

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Uno de los problemas cuando hay que salir corriendo de un lugar (o a veces, no tan corriendo), es el de las puñeteras puertas con el letrero de “tirar” o “empujar”, que siempre funcionan hacia el lado contrario del que intentamos. 

Pues bien, ahora sumemos a ese problema tan incómodo el de las puertas de cristal. Imaginemos un bonito rascacielos transparente y moderno, con sus puertas transparentes y modernas, y señalización transparente y moderna. Vamos con prisa y vemos el letrero del otro lado de la puerta, pero lo vemos al revés, claro. ¿Qué hacemos ahora? Pues un lío. En el tiempo que tardamos en reaccionar y dar con la maniobra correcta ya nos ha alcanzado el fuego. O el pesado de turno, si no queremos ser tan dramáticos.

Los psicólogos, que últimamente están a todo (igual es deformación perceptiva por mi parte, claro está), han investigado también este problema. Qué ocurre cuando la señalización de las puertas se ve al revés, desde el lado contrario, como en un espejo. Si vemos “tirar” al revés, primero tendremos que lograr leerlo y procesarlo correctamente, algo que no siempre hacemos. Pero además, en este caso, tendremos que ser capaces de realizar la conducta contraria a la que estamos leyendo, ahí es nada. Venimos del lado contrario, luego si pone “tirar” significa que lo que tenemos que hacer es empujar, y si pone “empujar” deberemos tirar. Mucho trabajo cognitivo para estos pobres mamíferos que somos, acostumbrados a dejar este tipo de tareas al modo automático de pensamiento mientras hacemos otras cosas como pensar en la reunión a la que estamos yendo o leer la última entrada de nuestro blog favorito. Y ya para los que somos medio disléxicos con esto del tirar y empujar de las puertas nos hacen ahora un más difícil todavía que resulta absolutamente imposible. Cuando se realizó el experimento con las puertas transparentes las acciones se demoraron considerablemente y el número de errores se triplicó respecto a los errores que se producen normalmente con el tirar y empujar de toda la vida sobre puertas de madera. La investigación se ha publicado en el Journal of Experimental Psychology: Applied

Los autores observaron además que el problema no se debe tanto al hecho de tener que leer la palabra al revés, sino sobre todo, al hecho de tener que ejecutar una acción contraria a la que estamos leyendo. El problema de tener que ejecutar lo contrario a lo que leemos es un problema muy conocido desde hace tiempo en otros contextos en psicología, y se demuestra también en este tipo de situaciones. Cuando pedimos a alguien que haga lo contrario de lo que lee, o a lo que le indicamos verbalmente, la ejecución empeora, pues requiere primero ser capaz de inhibir la acción que se le está solicitando y que por defecto va a ejecutarse, para pasar posteriormente a ejecutar la correcta.

Los autores del trabajo desaconsejan claramente el uso de este tipo de señales transparentes en puertas de cristal. Parece un buen consejo (aunque perdamos en diseño).

Fuente:

Boldt, A., Stürmer, B., Gaschler, R., Schacht, A., & Sommer, W. (2013). Get Out of Here, Quick! Problems With Transparent Labels on Glass Doors. Journal of Experimental Psychology: Applied, 19(3), 241-253. doi: 10.1037/a0034079

@HelenaMatute

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