Mercados irracionales, votantes racionales (¿o era al revés?)

Resulta que muchos economistas parece que se percatan ahora de que los mercados son irracionales. Habla Draghi y sube la bolsa; vuelve a hablar y la bolsa baja. Parece el de Zumosol en versión financiera.

Bromas aparte, cuando ocurren estas cosas una se pregunta dónde estaban muchos  economistas en 2002 cuando Daniel Kahneman recibió el Nobel de Economía.  Kahneman, probablemente el psicólogo vivo más influyente del mundo, no recibió el Nobel precisamente por demostrar lo lógica y racional y predecible que es la economía y las decisiones financieras, sino precisamente por todo lo contrario: por demostrar que la economía es tan irracional como las mentes humanas que la rigen. ¿Qué esperábamos que ocurriera ahora, pues? 

Sí, sí, ya sé. Estaban los economistas en esa época en Lehman Brothers, todos ellos, muy ocupados, realizando predicciones muy racionales que además solían salir bien. O en el Banco X, o en Brockers-Corporation Z, que para el caso es lo mismo. O apostando a corto, a ver si lograban hundir un país y embolsarse unos cuantos millones en el camino. Los países no lo prohibían (¿para qué, si todo va tan bien?). Y lo más bonito, además, es que en esa época estaban todos convencidos de que los mercados eran racionales, a pesar de que Kahneman se hubiera llevado el Nobel (por enchufe, debían pensar o así). Y claro, no hicieron ni puñetero caso ni a las advertencias de Kahneman ni a tantos y tantos años previos de investigación psicológica sobre economía conductual. Esos experimentos del laboratorio psicológico están demasiado alejados de la realidad, no merecen la pena, son cosa de unos pocos frikis que tienen mucho tiempo que perder.  Bah, científicos satisfaciendo su curiosidad intelectual y gastando dinero público.

¿Saben qué me dijeron hace poco cuando de una facultad de economía me pidieron un seminario y les dije que el tema que pretendían no estaba demostrado? ¿No lo imaginan? Pues que ellos eran mucho más prácticos, que no les importaba si estaba o no demostrado, y que si funcionaba era suficiente y que eso era lo único que necesitaban conocer sus alumnos.  O sea, era suficiente con impartir las teorías e ideas atractivas que sustentaban esa (pseudo)ciencia aunque no hubieran sido capaces de superar las exigencias del rigor científico; al fin y al cabo la economía es más prosaica, debe ser muy práctica y debe dar respuesta a lo que quiere la sociedad. Si funciona (o lo parece a ojímetro), eso es lo único que importa. La ciencia, en cambio, como nunca intentará ir por detrás de la sociedad, satisfaciendo sus demandas, pues claro, hay veces que dice que aunque algo parezca que funciona, y aunque una predicción parezca correcta, resulta que se debe al mero azar. Y eso es ser muy aguafiestas.

Es de libro. Me refiero a eso del “a mí me funciona”. Es igual en economía que en astrología o en homeopatía. Si haces una apuesta en el gran casino de los mercados y sale bien, la conclusión es que sabes aplicar las reglas de los mercados, sabes predecir su comportamiento, y se trata además de un comportamiento racional. Si sale mal, bueno, la cosa es probabilística, no tiene por qué salir siempre bien, has podido tener mala suerte, algún factor extraño se ha colado en la ecuación, vuelve a probar, en realidad tu predicción era la correcta pero resulta que justo publicaron el dato del precio del crudo y claro, se fue todo al garete, como en el horóscopo cuando la predicción no hay por dónde agarrarla pero no pasa nada, la dejamos aparcada, a la espera de acertar mañana.

Lo malo es que hemos llegado a una situación que ya nadie, nadie, nadie esperaba. ¿Cuántas veces puede equivocarse la tarotista (o el tarotisto? – va por, ti, Reverte :-) antes de que los clientes se le echen encima y tenga que explicar eso de que el problema son las cartas, que se han vuelto irracionales de repente?

Sí, los mercados son irracionales, pero siempre lo han sido. Cuando las cosas iban bien era demasiado fácil predecirlos y acertar con cierta frecuencia, y algunos sacaban de ahí la conclusión de que eran racionales. Es como la pulserita milagrosa que nos ponemos para evitar el cáncer y el dolor de espalda y los grandes males. Mientras todo va bien, la pulserita coincidirá con la época de bonanza y diremos eso de “a mí me funciona”. Además sacaremos la conclusión errónea de que eso es una prueba directa e irrefutable de que funciona. Así, en general: tiene poderes, de verdad. Y la venderemos a otros, que se tragarán la historia. Además, les contaremos probablemente que esos aguafiestas que te dicen que es pura casualidad y apariencia, son eso, unos aguafiestas, su único problema es que la han probado poco. ¿Es necesario que se tuerzan tanto las cosas para que nos demos cuenta de que ese razonamiento es falaz? Quizá los economistas y los políticos deberían leer a Kahneman y a otros grandes de la economía conductual y la irracionalidad antes de aprobar la carrera… Incluso adquirir unos conocimientos básicos de método científico antes de ponerse a dirigir el mundo.

Para saber más: Un par de referencias básicas  para conocer cuán irracionales somos (todos nosotros y la economía también):

  • Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Madrid: Debate
  • Ariely, D. (2008) Las trampas del deseo: Cómo controlar los impulsos irracionales  que nos llevan al error. Barcelona: Ariel

@HelenaMatute

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19 thoughts on “Mercados irracionales, votantes racionales (¿o era al revés?)

  1. Totalmente de acuerdo con tu articulo, Helena. Me ha gustado especialmente tu estilo agresivo. De hecho, me has hecho pensar en Perez-Reverte incluso antes de que tu misma mencionaras su nombre!

    Me alegro de ver como sigues enlazando tu investigacion en psicologia experimental con los temas de actualidad que afectan al ciudadano de a pie. No dejes de luchar contra tanto ignorante manipulador de masas!

    Abrazos desde NY.

  2. Muy interesante Helena. Ahora justo me estoy leyendo un libro sobre el tema casualidad.

    Lo malo de la economía es la poca tradición experimental que tiene. Teniendo en cuenta que la economía pretende trabajar con el comportamiento económico de las personas bien se pueden servir de años de experimentación de laboratorio en psicología para mejorar sus modelos. Algunos economistas están en ello (Dan Ariely por ejemplo). Es suficiente con echar un vistazo a cualquier manual sobre psicología conductual para sospechar que los modelos económicos no reflejan la realidad tal cual es.

    Lo dicho, muy interesante ; )

  3. Que las reglas del mercado sean complicadas no significa que sean irracionales, el caos o el libre albedrío también se puede racionalizar no??. Leyendo la entrada de Khoneman en la wikipedia interpreto que el hecho de que los individuos tomen decisiones, en entornos de incertidumbre, que se apartan de los principios básicos de la probabilidad no es equivalente a que sea irracional, pasa a menudo en la naturaleza.

    Los matemáticos y meteorólogos trabajan mucho con modelos por ejemplo, esos modelos son muy útiles para explicar y comprender algunos aspectos complejos. Pero eso no significa que sean infalibles, o es que nos vamos a cargar a todos los meteorólogos porque a veces llueve dónde debería hacer sol??.

    Y en cuanto a tu última consideración de las nociones básicas del método científico, no sé a que te refieres exactamente, la economía, al igual que la psicología o la meteorología tienen sus propios métodos y herramientas con sus ventajas y con sus limitaciones. En estos casos, no creo que se deba interpretar que este autor tiene más razón que todos los demás, (existen muchos premios Nobel en economía y queda mal jerarquizarlos o compararlos con un homeópata ;) ), sino que la interpretación correcta podría ser en términos de evolución de las distintas teorías o paradigmas, que se supone que se va a mejor en el tiempo. Los ensayos de Thomas Kuhn en este sentido sobre las evoluciones de las teorías científicas creo que es un buen marco.

    • Hola Rexposito

      Te agradezco mucho tu crítica constructiva, sobre todo por la oportunidad que me brindas de rectificar aquello en lo que sí, me he pasado, y de ratificar aquello que creo que no se ha entendido pues probablemente no expliqué con el detalle que requiere.

      Lo primero, sí, muy muy muy cierto. Las generalizaciones son malas. Mi comentario no se aplica a todos los economistas, ni muchísimo menos. Los hay excelentes, por supuestísimo. Es claro que un artículo tan desenfadado como el que escribí corre el enorme riesgo de perder rigor, a consta de ganar agilidad. Pensé en que debía revisar cada frase y cada palabra, como hacemos en los artículos científicos. Pero entonces lo convertiría en un tostón que nadie leería. Llevas razón, ni tanto ni tan calvo. Mis disculpas a todos los economistas que trabajan por una economía seria y rigurosa y que no merecen estas generalidades. La generalización nunca es buena.

      Por lo demás, el resto de asuntos que mencionas me temo que sí los voy a ratificar, aunque quizá con más cuidado. Cuando comento que los mercados son irracionales (por estar regidos por personas que somos, en esencia, irracionales), no he querido decir complejos, sino irracionales. Los economistas creen poder predecir el comportamiento humano desde la racionalidad que predicen sus teorías, pero las personas reaccionamos muy a menudo de manera emocional, intuitiva, instintiva, irracional. Damos la respuesta no racional en multitud de ocasiones y la teoría económica no puede entenderlo. El pensamiento rápido suele ser muy eficaz en el día a día, pero muy a menudo es fuente de error. Y no es racional. Podríamos discutir largo y tendido sobre este punto, hay muchísima muchísima información sobre los sesgos cognitivos, el valor del miedo, el cómo nos dejamos llevar por el grupo o por la masa, nuestras dificultades para entender las probabilidades… Es largo… Abajo os dejo otro enlace sobre irracionalidad. Y otro post sobre los problemas “psicológicos” de los mercados.

      Como digo, no se trata únicamente de complejidad confundida con irracionalidad. Muy a menudo sí que es posible saber cuál es la respuesta racionalmente correcta; y sin embargo se sabe que muy a menudo la respuesta humana se distancia considerablemente de la respuesta racionalmente correcta. Hay innumerables “Juegos”, experimentos de economía conductual, que tratan de ver qué decidiría una persona en un caso o en otro. Cuando la economía predice, por ejemplo, que la persona aceptará tal propuesta o tal trato, por ser lo único racionalmente sensato, los experimentos muestran a menudo lo contrario. El mero hecho de que sea por ejemplo un robot quien le hace la propuesta injusta hará que su decisión (económica) sea diferente. Eso no tiene sentido racional. El libro de Ariely que menciono arriba muestra muchos de estos experimentos.

      En cuanto a que el método de la psicología es diferente del científico, en eso no puedo estar de acuerdo. Cierto es que hay muchos psicólogos que utilizan aún métodos acientíficos pero eso no significa que la psicología deba aceptar esos métodos como propios. El esfuerzo de la psicología actual por distanciarse de sus orígenes precientíficos es grande y creo que está dando buenos resultados. Queda mucho camino por hacer, pero también en economía (esto sí, lo digo sopesándolo); como ha sido lento también el camino cuando otras ciencias han ido floreciendo a partir de sus orígenes precientíficos. Pero, sí, a los psicólogos que nos esforzamos en poner a prueba nuestras hipótesis no nos gusta cuando se generaliza la idea de que todos los psicólogos vendemos humo. Esa generalización es mala en psicología y también en economía, mis disculpas por ello. Muchos economistas se encuentran con el mismo problema con que nos encontramos los psicólogos respecto al método. Se están haciendo experimentos preciosos de economía… pero muchos otros economistas siguen sin mirarlos porque creen que la economía tiene otros métodos. Eso nos pasa también a los psicólogos, y eso sí es un verdadero problema porque no permite avanzar.

      Una vez más, mil gracias por tu crítica sincera. Me lo has puesto difícil, pero creo que hemos salido ganando con el debate. Espero que se entienda mejor ahora.

      http://paginaspersonales.deusto.es/matute/psicoteca/articulos/Aguado03.htm

      http://www.terceracultura.net/tc/?p=5312

      • Yo he tenido varias dudas sobre eso, ya que aplicar el método científico no es suficiente para demostrar algo o dar por sentado alguna conclusión, es la eterna discusión sobre causa-efecto, una anécdota curiosa es la cantidad de autores que teorizaban sobre el efecto de la luna llena en la mente de los criminales, ya que “científicamente” se había demostrado que en Luna Llena siempre hay más asesinatos, al igual que en épocas de crisis se vende más el lápiz de color rojo. Lo que intentaba transmitir es que para los problemas que estudia la psicología, los métodos científicos tienen más debilidades, porque la ciencia es esencialmente reduccionista. Ningún físico teórico ni matemático, ni químico podría explicar el amor, ni tampoco podría explicar otras muchas cosas (celos, odio, adicción…) complejas (que no complicadas). Cuando han intentado acercarse a estos temas, lo han hecho utilizando modelos, modelos por cierto complicadísimos con una matemática muy potente, que luego tienen porcentajes de error muy altos. Al final te entra la duda; qué preferimos? ser más científicos, o resolver mejor los problemas??.

  4. Pues cuando dices que “lo malo es que hemos llegado a una situación que ya nadie, nadie, nadie esperaba.”, creo que te equivocas. Los austriacos lo venían diciendo desde hace tiempo. Que a los amigos estatistas los haya tomado por sorpresa, es una cosa muy distinta (tipico de ellos pensar que no hay nada más allá de ellos y de la Teoría General de Keynes). Por otro lado, es muy cierto decir que actualmente “los mercados son tan irracionales como las personas”. El problema entonces es que las personas son irracionales, y ese desde luego no es un estado natural, no habríamos podido sobrevivir como especie siendo irracionales. Luego, no es que los mercados sean de manera natural “irracionales”.

  5. Hola Helena,

    Yo soy estudiante de economía, he leído el libro de Kahneman recientemente y, casualidades de la vida, hoy empiezo el de Ariely por recomendación, precisamente, de un profesor de teoría económica. Y me gustaría aclarar algunos temas que tratas en el artículo y en la respuesta a rexposito, ya que es posible que alguien con pocos conocimientos de economía saque conclusiones erróneas del artículo (y además veo que estás abierta a la crítica, cosa que agradezco desde ya):

    1) Los economistas se basan en modelos para explicar la realidad, pero no son tan inocentes como pensar que la explican totalmente. Kahneman no cree que tengamos dos cerebros separados (uno para el sistema 1 y otro para el sistema 2), ni que los dos sistemas funcionen de manera totalmente independiente. A veces suponer que funcionan por separado y sin afectarse simplificará el análisis sin empeorar el resultado, pero otras será un error hacerlo así ya que llegaremos a conclusiones equivocadas. Análogamente, un economista no supone que somos robots, pero (por ejemplo) para estudiar los incentivos sí tiene sentido suponer que tomamos las decisiones lo mejor que sabemos. Si baja el precio de las patatas, no es un gran error suponer que la gente es racional y comprará más patatas. Si queremos más concreción (cuántas patatas más) o hablamos de casos especiales (si baja el precio de los Ferrari puede que vendan menos, y eso no implica irracionalidad de nadie) hay que afinar también los modelos. Eso es precisamente lo que intentan hacer los economistas conductuales y también otros.

    2) La economía o los mercados no son “racionales” o “irracionales”, de la misma manera que no lo son la psicología y la psicoterapia. Por definición.

    3) El Nobel de Kahneman no fue por descubrir que la gente no fuera racional (los economistas no viven en una burbuja), sino por explicar mecanismos que hacen que, aunque no queramos, tomemos decisiones sesgadas. Uno de los conceptos más famosos de Keynes fue el de animal spirits, una aproximación rudimentaria al mismo tema.

    4) Que la bolsa suba o baje cuando habla Draghi se puede explicar perfectamente suponiendo que los agentes son racionales. No digo que sea así, pero no se puede usar de argumento.

    5) Siento ser un poco tajante con esto, pero es algo que le resta mucho rigor a tu artículo: hablas de economía, un tema que no es tu especialidad, pero incluyes muchos tópicos y generalizaciones sesgadas. La economía no tiene nada que ver con lo que presentas en el artículo, y me sabe mal porque suelo seguir este blog precisamente porque encuentro una crítica rigurosa que escasea en internet. Te pongo el ejemplo más representativo que he visto en el texto:
    “Estaban los economistas en esa época en Lehman Brothers, todos ellos, muy ocupados, realizando predicciones muy racionales que además solían salir bien. O en el Banco X, o en Brockers-Corporation Z, que para el caso es lo mismo. O apostando a corto, a ver si lograban hundir un país y embolsarse unos cuantos millones en el camino. Los países no lo prohibían (¿para qué, si todo va tan bien?). Y lo más bonito, además, es que en esa época estaban todos convencidos de que los mercados eran racionales”
    Eso es como si yo hago un post sobre psicología y digo algo como:
    “Los psicólogos están muy ocupados haciendo coaching a los futbolistas y ejecutivos, que para el caso es lo mismo. O hinchando a los niños a Rubifen y a los adultos a antidepresivos, a ver si se vuelven adictos y se embolsan unos millones. Los países no prohibían la psicoterapia, y lo mejor es que estaban convencidos de que nuestra mente está gobernada por el ello, el yo y el superyó.”
    Puede que te parezca una locura, pero es lo mismo. No es una exageración, realmente hablar de economía y decir lo de arriba es como hablar de psicología y decir lo de abajo.

    Tanto la economía como la psicología son ciencias muy desconocidas por el gran público y eso nos trae problemas a todos. Nos hacemos un flaco favor con críticas así.
    Espero que haya quedado más o menos claro lo que quería decir, reitero que sólo intento aportar algunos datos desde la (humilde) posición de un aprendiz de economista. Evidentemente estoy abierto a la crítica y a cualquier cuestión sobre lo que he dicho.

    Un saludo,
    Alberto

  6. Que conste que no creo que la economía sea una pseudociencia como se dice en el artículo, pero la impresión que yo tengo es que los modelos funcionan a veces sí a veces no.
    Algo tan fundamental para la microeconomía como es la ley de la oferta y la demanda (aunque tiende a cumplirse acorde también con lo que predicen los modelos en psicología) no lo hace en muchas ocasiones por fenómenos como la imitación, la comparación, la aversión a las pérdidas o la percepción de que lo propio tiene más valor que lo ajeno. O simplemente porque una de las partes fija el precio. Así que el punto de equilibrio que lleva a un precio fruto de las fuerzas de oferta y demanda en un mercado perfecto que no necesita de intervención externa teóricamente según el ultraliberalismo económico no es tal cosa, y fruto de decisiones irracionales resulta que muchas veces no se cumple la ley de la oferta y la demanda (algo que muchos economistas consideran tiene estatus casi de lay natural). En estos tiempos puede que esto resulte más evidente que nunca. ¿Hay que mejorar los modelos económicos?
    Es curioso por otra parte como la mercadotecnia sí asume precisamente todos esos fallos del modelo que por otro lado parecen ignorarse por no considerarse importantes.

  7. Se puede argumentar que la ley de oferta y demanda solamente se da (tal y como se dice en la teoría) en un mercado de competencia perfecta, pero, ¿cuantos mercados de copetencia perfecta existen en la realidad? Tengo entendido que por ejemplo cuando se formuló la ley, la venta a granel era mucho más común. Solamente con el hecho de la existencia de una marca ya no se dan las condiciones teóricas para que el modelo se cumpla, ¿no? ¿Realmente sirve un modelo para predecir si está basado en supuestos ideales que normalmente no se dan en la realidad actual? En marketing se dice que en base a una marca se puede pedir un precio muy diferente del que marca el mercado para el mismo tipo de producto por ejemplo, y eso es algo que se da todos los días.

  8. Hasta ahora parece que ha sido bastante útil, ¿podría la situación actual hacer que los economistas se planten mejorar aspectos de la teoría económica para adaptarlos?

  9. No lo supone, pero si usas una ley que funciona en competencia perfecta para los mercados reales que en su gran mayoría son de competencia imperfecta, ¿pueden aparecer los problemas (o fallos del mercado)?
    No porque existan monopolios, oligopolios y demás (que también), más bien por el hecho de que los actores económicos pueden no coportarse de forma racional en función de costes y beneficios tal como supone la economía neóclasica.
    Y si tienes situaciones en que esos fallos se vuelven tan problemáticos que ocasionan problemas importantes, ¿sigue el mercado funcionando como si los agentes económicos se comportasen de forma racional en su gran mayoría?¿Siguen sin ser importantes los comportamientos irracionales de las personas para los modelos económicos?

  10. Aquí estás suponiendo muchísimas cosas. Algunos ejemplos de cosas que asumes:

    1) Que la ley de la oferta y la demanda sólo funciona en modelos de mercados de competencia perfecta.

    2) Que la economía no analiza diferentes modelos de mercado. Los monopolios y oligopolios son sólo dos de los ejemplos que has puesto, pero por supuesto mercados en los que los agentes cometen errores sistemáticos también se analizan (y, generalmente, llegan a la conclusión de que la gente comete muchos menos errores sistemáticos de lo que podemos pensar, y que éstos son menos graves).

    3) La economía neoclásica no dice que todo el mundo se comporte de manera racional, ni los productores ni los consumidores. Dice que, para entender el funcionamiento de los mercados, podemos suponer que así es. Por ejemplo, puede que una empresa tenga un director general que sea un inútil y tome las peores decisiones posibles, pero no durará mucho (el director o la empresa). Por eso, generalmente suponer que las empresas buscan maximizar beneficios es bastante acertado.

    4) Que las crisis se deben irracionalidades de los agentes económicos. Ésta es la suposición más grande y costosa de todas, porque impide pensar en las verdaderas razones (además de ser incorrecta). Antes de continuar, quiero dejar claro que ni Kahneman ni Ariely culpan de la crisis a los sesgos de la gente. Esos sesgos explican muchas cosas, pero no las crisis. Las crisis pueden deberse a ineficiencias de mercados, como por ejemplo la falta de competencia o una regulación ineficiente. O a shocks externos como un aumento de los precios de las materias primas (petróleo). O a políticas macroeconómicas incorrectas, como por ejemplo un aumento del gasto público en el periodo 2001-2007 acompañando a unos tipos de interés demasiado bajos para España en ese momento. O a incentivos perversos causados por un déficit permanente en la balanza comercial. Nótese que todas estas razones se han demostrado ciertas empíricamente y no tienen nada que ver con la irracionalidad.

    Creo que hay un error de concepto cuando la gente se plantea el concepto de racionalidad económica. La racionalidad es un continuum, no algo binario. Para que nos entendamos, del 1 al 100, un mono sería el 10 y nosotros el 90. Alguien irracional no tiene ninguna norma de comportamiento, actúa literalmente de forma más aleatoria que un borracho. Si todo un país fuese borracho durante todo el año, las consecuencias de esa irracionalidad sí serían graves.

    Es importante ver que si fuésemos irracionales no seguiríamos ningún incentivo. Por lo tanto ninguna de las ineficiencias del mercado afectarían a la economía: las empresas producirían, contratarían y pondrían precios sin tener en cuenta las leyes laborales, la demanda de su producto, los impuestos a pagar, la competencia… Los bancos darían préstamos al azar, los consumidores comprarían patatas a 1.500€/kg y coches de 1 rueda. No habría manera de evitar las crisis, de resolverlas ni de paliar sus efectos.

    Evidentemente, ése no es el escenario que os planteáis cuando decís que somos irracionales. Os planteáis un escenario en el que somos racionales, pero no al 100% porque cometemos errores (comprar una hamburguesa y luego arrepentirse no es ser racional, pero estaremos de acuerdo en que no es tan irracional como endeudarse para comprar supositorios de fresa). Y eso es exactamente lo mismo que hacen los economistas cuando hablan de racionalidad: suponen que somos lo suficientemente racionales como para que un modelo que parte de esa base sea explicativo.

  11. Las asignaturas que estudié yo de economía estaban pensadas para “no economistas”, así que puede ser que nos ofreciesen conceptos simplificados o no nos dijeran muchas cosas.
    Así que puede ser que no tenga el nivel de conocimientos en economía como para contestarte. Tal vez mi opinión inicial se deba a la ignorancia y estuviese errada (o no, en este momento me haces dudar la verdad).

    Mi opinión inicial estaba ilustrada en parte por las lecturas de autores como Ariely y otros en contraposición con autores que defienden modelos racionales como Tim Harford.

    ¿Qué opinión te merece el trabajo de Dan Ariely?¿Crees que con la psicología experimental se puede mejorar la teoría económica? ¿Se te ocurren ejemplos?

  12. Lo cierto es que los modelos un poco más avanzados en los que se profundiza en mercados no competitivos, con información imperfecta, etc. se suelen dar a partir de 3º de Economía. Hasta entonces, y al igual que en asignaturas de economía que se dan en otras carreras, no se dedican a explicarte en qué se basa todo lo que en los modelos sencillos no son más que supuestos. Y en realidad eso está bien, ya que permite entender los conceptos principales sin un esfuerzo sobrehumano. Por ejemplo, el modelo de competencia perfecta sirve para entender la configuración básica de cualquier mercado, y a partir de ahí poder hacer inferencias al resto. Es decir, si yo sé qué pasa con el precio y las cantidades producidas en una economía “ideal”, con un poco de esfuerzo puedo hacerme también una idea de cómo afectará a ese equilibrio la introducción de un impuesto o la falta de competencia.

    En Thinking, fast and slow, Kahneman habla precisamente de un sesgo del sistema 1 (el rápido e intuitivo) al que llama “What You See Is All There Is” (WYSIATI). Explica que tenemos a pensar que todo el conocimento que hay sobre un tema es el que nosotros tenemos, y que tendemos a infravalorar la cantidad de información que puede haber.

    De Ariely he leído poquita cosa, he empezado Las trampas del deseo , y poco más. Pero hay que entender que todos los economistas conductuales defienden un modelo similar al racional de toda la vida, pero con matices. Al menos, mucho más parecido a ese modelo que a uno totalmente irracional.
    Por supuesto que la psicología experimental puede aportar mucho, de hecho la economía conductual es su aplicación a la economía. Pero hay que entenderlo como lo que es, una rama de conocimiento. No es una revolución en la manera de entender la economía, ni un cambio de paradigma que deja atrás una suerte de modelo anacrónico e inocente de un hombre-robot, como puede pensar mucha gente y como, de hecho de da a entender en este post.

  13. Tal vez los modelos en economía son mejores de lo que pienso, y esté equivocado por desconocimiento. Pero de todas formas yo lo que digo siempre es adaptar lo existente, no hablo de un cambio total de paradigma en ningún momento. De hecho muchos de los aspectos que reflejan los modelos económicos recuerdan bastante a conceptos de la psicología (costes y beneficios por premios y castigos). Hasta tal punto es así que hay procedimentos de intervención con niños que reciben el nombre de “economía de fichas”.
    Salu2

  14. Hola Alberto, Manuel, Hector, Molinos,

    Gracias por vuestros comentarios. Son una gran fuente de riqueza para el blog. Lamento no poder contestaros, pero no me da de sí el tiempo. Hay cosas que estoy de acuerdo, otras que no comparto y otras que evidentemente conocéis mejor vosotros que yo. Os leo con interés, pero no logro sacar el tiempo necesario que requerirían las respuestas, lo siento, quizá no debería mantener abiertos si no puedo participar en serio. En todo caso, Alberto, sí me parece importante insistir en mis disculpas por la generalización, que no estuvo nada bien. Lo comenté en mi respuesta a rexposito pero se ve que mi respuesta y tu primer comentario se cruzaron. Muchas gracias de nuevo por vuestras críticas constructivas.

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