Psicología de las nuevas tecnologías, ahora en eBook

Nuestro libro, “Psicología de las nuevas tecnologías“, ya está disponible también en eBook.

Pinchando el enlace puedes ver un pequeño resumen del libro, descargar el índice, acceder a los artículos sobre Psicología de las nuevas tecnologías que he ido publicando en este blog (habrá más, lo prometo), acceder a algunas entrevistas, y comprar el libro, en papel o en eBook. No te quedes sin él ;-)

Entrevista en Conexiones en Red sobre Psicología de las Nuevas Tecnologías

Escuchar la entrevista

Aquí os dejo el enlace de la entrevista que nos hizo el otro día Eparquio Delgado en Conexiones en Red a Miguel Ángel Vadillo y a mí sobre nuestro libro, Psicología de las Nuevas Tecnologías. En la entrevista salieron algunos de los temas más polémicos del libro, aunque como es lógico, no dio tiempo a todo. Por cierto, que las nuevas tecnologías fueron un apoyo increíble para una entrevista como ésta en la que Eparquio estaba en Canarias y nos entrevistaba simultáneamente a Miguel Ángel, en Londres, y a mí, en Bilbao, como si estuviéramos en la misma sala (y supongo que realmente lo estábamos, ¿o no?)

Sin pretender hacer una recopilación literal de citas de la entrevista, este sería un pequeño resumen de algunas de las cosas que allí dijimos (y del libro):

HM: Adicción a Internet al deporte, a la lectura… Si utilizamos la palabra adicción cuando queremos decir “me gusta mucho” entonces necesitaremos otra palabra para las verdaderas adicciones.

  • (Se me pasó en la entrevista, pero es importante y añado ahora: SÍ hay gente que tiene problemas en Internet. Lo que argumentamos  nosotros es que no conviene diagnosticarlos como adictos. Es largo de explicar aquí el por qué,  pero en el libro lo tratamos en detalle, así como sus posibles soluciones.)

HM: Las primeras clínicas para tratar la adicción a Internet se crearon antes de que empezara a investigarse si existía o no esta adicción.

MAV: Lejos de ser algo de lo que preocuparnos, las redes sociales son una forma de fortalecer los lazos y las relaciones que tenemos con nuestras amistades.

MAV: La mayor parte de las investigaciones sobre los efectos psicológicos de las redes sociales encuentran efectos positivos.

MAV: Jugar de manera repetida a videojuegos violentos sí que puede aumentar el nivel de agresividad de un niño; pero esto no es nuevo, el efecto es similar al que tiene ver a menudo series violentas en la televisión o los juegos violentos en general.

MAV: El consejo para los padres es: Sentido común… y vigilar a sus hijos; igual que antes.

MAV: El eLearning no solo es viable sino que empieza a haber un movimiento muy grande por parte de universidades como Harvard, Yale, o el MIT por lanzar sus cursos en Internet para que cualquiera se pueda matricular.

MAV: Estoy matriculado en un curso online que tiene nada menos que 40.000 estudiantes.

MAV: No solo es factible sino que va a haber una gran revolución en el terreno del eLearning.

MAV: En los próximos 3 años los centros educativos que no se adapten al eLearning van a perder cuota de mercado.

HM: Teniendo en cuenta el número de psicólogos clínicos que existen y el número de personas que en algún momento de su vida pueden necesitar atención psicológica, es imposible llegar a todas utilizando terapias personales. Internet tiene un futuro tremendo para que la psicología clínica pueda llegar a la sociedad.

HM: En el momento en que sepamos bien qué terapias son las que verdaderamente funcionan, (algo que se está conociendo cada vez mejor), y cuáles son los componentes críticos que hacen que funcionen… en principio no debería haber problema para que muchas de ellas puedan aplicarse vía Internet.

HM: El trabajo científico que hemos hecho nosotros al escribir este libro lo podrá hacer un robot dentro de muy poco tiempo.

HM: El robot psicoterapeuta es probablemente la propuesta más polémica de las que hacemos en el libro.

HM: Se está trabajando mucho en cómo dotar de emociones a los robots. Cada vez son mejores sus emociones.

HM: Sí, es ciencia ficción… pero está ya aquí.

Escuchar la entrevista

Déjanos tu opinión. Aquí o en Twitter. Y si tu biblioteca no tiene aún “Psicología de las Nuevas Tecnologías”, ya sabes, en librerías virtuales, prácticamente en todas :-)

¿Adictos al social media? – Entrevista en La Ser

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Ayer estuvimos Miguel Ángel Vadillo y yo en los estudios de la Cadena Ser en Bilbao presentando nuestro nuevo libro, Psicología de las Nuevas Tecnologías, junto a Azul Tejerina y Lorena Fernández (@loretahur, que no sale en la foto). Charlamos y nos enrollamos con el primer capítulo, el de las adicciones, no dio tiempo a más. ¿Hay adicción a Internet o es uso problemático? ¿Por qué es importante diferenciarlos? … Hay tanto que hablar de estos temas! La entrevista la puedes escuchar pinchando el enlace:

¿Adictos al social media? – Entrevista en La Ser

Otro día tendremos que hablar de los demás capítulos: los videojuegos, con sus efectos positivos y negativos, la salud mental en Internet, las terapias online, las redes sociales, el e-learning (¿seguro que es bueno?), la convivencia con robots (que, por cierto, andan ya por aquí), y tantas cosas… Ay. Imposible resumir tantos temas apasionantes en tan poco tiempo.

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Psicología de las nuevas tecnologías

Si algún familiar cumple años en los próximos meses y no terminas de encontrar el regalo adecuado, te conviene saber que el libro de la temporada no va firmado por Vargas Llosa ni por Almudena Grandes. Durante los próximos días se apilarán en las librerías españolas ejemplares y ejemplares de la novedad editorial que hará las delicias de los nacidos bajo los signos de Aries, Géminis y Tauro. Nos referimos, cómo no, a nuestro propio libro Psicología de las nuevas tecnologías: De la adicción a Internet a la convivencia con robots, que firmamos Helena Matute y Miguel Ángel Vadillo.

En este libro, que podrás encontrar en la Editorial Síntesis,  Miguel Ángel y yo intentamos descubrir al lector las respuestas que la psicología va dando, poco a poco, a los interrogantes que genera el uso de Internet y de las nuevas tecnologías. ¿Es verdad que Internet es adictivo? ¿Qué efectos tiene sobre nuestra salud? Tantas horas dedicadas a los videojuegos, ¿tienen algún efecto positivo o negativo? ¿Harán las nuevas tecnologías que la educación del viejo siglo XX parezca tan primitiva como aquello de escribir en tablillas de cera?

Escribir sobre un tema donde los cambios se suceden tan rápidamente requiere adelantarse a los hechos, o al menos intentarlo, y atisbar cuáles pueden ser las respuestas a cuestiones que aún nadie ha planteado, tarea nada sencilla que abordamos también desde nuestra experiencia como investigadores de la psicología en el capítulo del libro dedicado a la futura convivencia con robots.

Las nuevas tecnologías no sólo sugieren nuevas preguntas, sino que también ayudan a responder muchas que los psicólogos nos veníamos planteando desde hace décadas. Ya es algo habitual que los psicólogos utilicemos la red para hacer experimentos y acceder los resultados de investigación. Pero la cantidad de datos a los que puede acceder un investigador con el auge de las redes sociales y los juegos online multijugador es sencillamente abrumadora. ¿Qué hay de cierto en aquello de que hombres y mujeres se fijan en características diferentes a la hora de buscar pareja? ¿Cómo se comporta la gente ante una epidemia?

El lector descubrirá que las nuevas tecnologías han aportado su granito de arena para dar respuesta a estas y otras preguntas. En definitiva, no es descabellado decir que la aparición de Internet marca un antes y un después en el mundo de la psicología. Nuestro nuevo libro es una guía para caminantes, para aquellos que quieran beneficiarse de las oportunidades que brindan estos cambios y evitar sus peligros, que casi nunca están donde uno esperaba encontrarlos…

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¿Qué tienen en común los mejores?

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Estoy leyendo Outliers, de Malcolm Gladwell (Penguin Books, 2008). Creo que me gustó más otro de sus libros, Blink, pero éste tampoco está nada mal. ¿Saben ustedes quién tiene mayores probabilidades de jugar en primera división? Bien, pues esto depende, en gran medida, del mes en que uno nazca. Los nacidos en enero o febrero tienen mayores probabilidades que los nacidos en noviembre o diciembre. ¿La Era de Acuario? Me temo que no. Por mucho que quieran nuestras pitonisas apuntarse el tanto hay otra explicación mucho más sencilla.

Cuando los niños empiezan a jugar al futbol, o al rugby, o a ir al colegio, son asignados a una categoría o a otra en función del mes de nacimiento (ya se sabe, los nacidos entre enero y diciembre de tal año son de tal categoría o tal curso… los de otro año son de otra categoría y así sucesivamente). Eso significa que en cada categoría y en cada curso los mejores niños serán siempre los de enero, febrero, quizá marzo… pero muy muy raro que sean los de noviembre o diciembre, simplemente porque son mucho más pequeñitos y más inmaduros que sus compañeros.

¿Y esto qué implica? Pues que los niños que se van a llevar todas las atenciones y los que van a tener con el tiempo las mejores oportunidades de estar en el equipo del colegio o en la selección del club deportivo al que van los sábados por la mañana, aquellos a los que todos aplaudirán y premiarán con más y mejores ocasiones para seguir aprendiendo y mejorando, ¿quiénes  serán? Los más maduros de cada grupo. Los nacidos a principios de año.

Sí, de acuerdo, hay deportes que cambian de categoría en septiembre en vez de en enero, y también es cierto que a veces esto difiere de unas zonas a otras, de unos países a otros. El momento bueno para nacer no siempre es el mismo en cualquier lugar ni en cualquier actividad. Pero se repite la misma historia: el mes de nacimiento influye. Y también el año, por cierto. ¿Para quiénes fue bueno nacer en 1955? Para los que llegarían a ser grandes del software. Steve Jobs y Bill Gates. Ambos geniales, ambos nacieron en el momento y lugar adecuado para ello. Ni demasiado pronto ni demasiado tarde, en 1955, en USA.

Cuando hablamos de tal generación de poetas, de pintores, de emprendedores, de banqueros, de gurús de la informática… todos ellos tienen en común el haber nacido entre tal y tal año; entre las fechas en las que se estaba cociendo todo aquello y un joven lleno de ilusión y dispuesto a esforzarse por encima de la media podía tener el acceso a las oportunidades y al ambiente que le permitiría dar el gran salto: su siglo de oro. Cuando cayó el imperio no nacieron muchos genios en Roma, no. (¿O nacieron los de siempre pero no se les permitió desarrollarse?) ¡Qué terrible!

Y esto de la fecha de nacimiento y de las oportunidades que nos regala el ambiente en el que vivimos está marcando desde muy pequeñitos a todos los niños con talento y que se esfuerzan, y está decidiendo quién de todos ellos (de los que tienen talento y se esfuerzan, que son muchísimos) será jugador de primera y modelo de toda una generación y quién será espectador y ciudadano normal.

Es evidente que la suerte no es lo único que importa; tampoco lo que más importa. Hace falta mucho talento, mucha habilidad, y también mucha, muchíiisima constancia con los entrenamientos, con los estudios, la preparación, hace falta una cantidad tremenda de esfuerzo y sacrificio durante muchos, muchísimos años, en la vida de un joven para llegar a ser uno de los grandes.

Pero quizá si las categorías en que clasificamos a los niños pequeños en el deporte y en las aulas fueran de 6 en 6 meses, o incluso por trimestres, si siempre que tuviéramos dos o más aulas por curso separáramos a los niños por orden de nacimiento en lugar de por orden alfabético, tendríamos una innovación bien sencilla y a coste cero, que resultaría en muchos más niños recibiendo las mismas oportunidades. ¿No sería magnífico? Tendríamos muchos más niños desarrollándose por encima de la media actual, tendríamos una mucho mayor cantera en la que poder seleccionar a los mejores para el equipo del colegio, o para la universidad, cuando crezcan. Sería igual que ahora, seleccionaríamos a los que más y mejor se hayan esforzado… ¡Pero tendríamos el doble de niños donde elegir! El nivel del país se multiplicaría por dos. (¡Por lo menos!)

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